Translate

domingo, 10 de abril de 2011

Experiencia en Primaria

Antes de comenzar mi labor educativa en la etapa de Secundaria y Bachillerato estuve dando clase en el Primer Ciclo de Primaria en el mismo centro. La experiencia fue muy buena. Los alumnos y alumnas me transmitían entusiasmo e ilusión por cada actividad que realizábamos. La sinceridad de sus sonrisas y/o sus gestos hacían que me planteara el enfoque de muchas de las cosas que hacía, la forma de decirles las cosas para que las cogieran con más ilusión, si cabía, y para que superaran sus miedos.

Además de toda la ilusión de la que ya he hablado, eran grupos muy agradecidos ya que con cada pequeña cosa que les decías, lo valoraban mucho. Mucho más que los adultos. En muchas ocasiones, buscaban un gesto o una mirada de complicidad con el profesor, lo que les proporcionaba seguridad.

Seguramente habréis oído alguna vez esta frase: "tenemos mucho que aprender de los niños", pues yo creo que hasta que no experimentas sensaciones como las que yo he tenido no te das cuenta realmente del significado de esta frase. La bondad, la sinceridad, el respeto, el compañerismo y sobre todo, la ilusión, son valores que a medida que nos hacemos mayores vamos olvidado, y yo como profesor, intento no hacerles perder a mi alumnado estos valores tan básicos para el constructo de la sociedad.




  
 
 
 
 

 



domingo, 4 de abril de 2010

El profesor

A lo largo de nuestra vida, podemos llegar a concoer entre 75 y 90 personas que han dedicado parte de su tiempo y trabajo a enseñarnos conocimientos y valores. Estas personas, profesores, han tenido un papel importante en nuestra formación como personas, a ellas les debemos parte de lo que hoy somos (a unas más que otras). Por supuesto que no sólo a ellas, también a la familia, amigos y por supuesto, a nuestro esfuerzo.

Los profesores y profesoras que hemos tenido a lo largo de nuestra vida, no han influido de la misma manera. Estoy seguro de que si echamos la mirada atrás, recordaremos alguna situación que hemos vivido con alguno de ellos. Unos nos han marcado más que otros. No voy a entrar a valorar qué características debe tener un profesor para dejar huella en sus alumnos, porque para cada persona puede ser distinto, pero lo que si quiero compartir con vosotros son los profesores que me han marcado a mí y porqué.

En la universidad, en Magisterio, recuerdo a una profesora, Montse, que me marcó muy positivamente. Cada vez que entraba en clase, lo hacía con una sonrisa y dispuesta a darlo todo durante la hora y media que duraba la clase. Nos transmitía la ilusión que tenía por su asignatura, se notaba que disfrutaba ycon lo que hacía y era feliz. Su esfuerzo para que todos sus alumnos diéranos el cien por cien en su clase era constante y diario. Me alegré mucho de haber escogido esa optativa y haber tenido a una persona así como profesora.

En CCAFyD, tuve la suerte de coincidir con varios profesores muy buenos y que se preocupaban mucho por la asignatura (y por sus alumnos). Muy especialmente recuerdo a mi profesora de Expresión Corporal. He de reconocer que era una de las asignaturas que menos bien se me daba en la carrera. Hasta que conocí María José, la profesora: era cercana, amable, se preocupaba mucho por todos su alumnado sin hacer ningún tipo de distinción, creadora, innovadora, atenta... todas estas cualidades unidas a la pasión e ilusión que tenía, y soy consicnte de que sigue teniendo, hicieron que la asignatura se conviertiera para mí en una de mis favoritas, hasta el punto de que hoy uno de los pilares más importantes en mi programación es el bloque de Expresión Corporal.

Por último, me gustaría hablar de otro profesor: Juan Miguel Fernández-Balboa, al cual califico como superprofesor. Recuerdo el primer día de clase con él. Estaba él en la puerta e iba saludando a todos los que íbamos entrando a clase uno a uno dándonos la mano. Comenzó presentándose y explicándonos cómo se desarrollarían sus clases durante el cuatrimestre. Mis compañeros y yo no dábamos crédito a lo que nos estaba diciendo, al final del trimestre cada uno tenía que ponerse la nota. A todos se nos escapó alguna sonrisa, o comentario con el compañero, diciendo "esto esta chupao". Pues bien, es probablemente una de las asignaturas con las que más he aprendido, con la que más he trabajado y con la que más he crecido personal y profesionalmente. El día de la autoevalución, había compañeros que se suspendían la asignatura. Esta sinceridad en el aula sólo puede darse si es recíproca, es decir, si el profesor es coherente con lo que dice y hace y el alumno también. Sin lugar a dudas, clases magistrales de un profesor y persona magistral.

A todos ellos, a los que nombro y a los que no, gracias .



Acabaré diciendo que todos los profesores que considero que me han aportado cosas positivas, tienen algo en común y es el entusiasmo que transmiten a sus alumnos; la motivación que tienen por su asignatura; creerse lo que están diciendo; vivir lo que hacen.

Aportemos todo lo bueno que podamos a nuestras clases.